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Retos de las Industrias Creativas en Colombia

Las industrias creativas no solo son relevantes por su transversalidad en la actividad económica y el valor agregado que generan, sino porque también involucran procesos de innovación que pueden convertirse en una fuente generadora de empleo en nuevos sectores. 

En particular, las industrias creativas dan una oportunidad a los jóvenes para el desarrollo y uso de nuevas habilidades requeridas en el mercado laboral, teniendo en cuenta que la implementación de tecnologías modernas y la automatización de los puestos de trabajo incrementa la demanda por habilidades de liderazgo, emprendimiento y resolución de problemas. 

Cifras mundiales: 

De acuerdo con la UNESCO, para 2015 había en el mundo alrededor de 30 millones de personas dedicadas a actividades en las industrias culturales y creativas (1% del total de la fuerza laboral mundial), las cuales generan aproximadamente 2,25 billones de dólares cada año (3% del PIB mundial). 

A la vez que el número de personas empleadas en las industrias creativas se consolida, la UNTACD estima que en 2015 las exportaciones de bienes creativos en el mundo fueron alrededor de 509.753 millones de dólares, más del doble que en 2002 (208.493 millones).  

Para el caso de América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha realizado varios estudios cuyo propósito es identificar y caracterizar las industrias creativas en la región.  

De acuerdo con uno de sus más recientes estudios sobre emprendimiento, el BID halló que, de las personas que contaban con un emprendimiento en actividades relacionadas con las artes visuales, desarrollo de software y turismo, entre otras, 43,5% de los encuestados eran empleados por cuenta propia, 24,0% eran independientes, mientras que 17,2% tenían un contrato fijo. Los demás tenían un contrato por honorarios o no tenían ninguno. 

Estos resultados ponen de presente uno de los mayores retos que enfrenta la industria naranja para su consolidación:  El fortalecimiento de sus condiciones laborales. La UNESCO (2018) identifica que las personas dedicadas a actividades creativas son más propensas a la inestabilidad salarial y a la incidencia en el desempleo, haciéndolas vulnerables a la carencia de sistemas de protección social adecuados.  A esto se suma la informalidad a la que están expuestas las personas dedicadas a las industrias creativas.

Por tal motivo, en su Recomendación Relativa a la Condición del Artista, la UNESCO recomienda a los gobiernos velar por los derechos laborales y de protección social de los artistas equiparables a otros grupos de población económicamente activa. 

El caso colombiano 

Recientemente, el Gobierno colombiano ha diseñado e implementado diferentes programas que buscan incentivar las industrias creativas: 

En 2017 se creó la Ley Naranja (Ley 1834) por medio de la cual el Gobierno identifica al sector como generador de empleo de calidad y motor de desarrollo, estableciendo pautas para su consolidación como las estrategias para la gestión pública, la formulación de políticas y sus lineamientos, la propuesta de una articulación de las entidades públicas para la promoción y fomento del sector, mecanismos de financiación, entre otros.  

Así mismo, se creó el Consejo Nacional de la Economía Naranja (CNEN) con el fin de fortalecer la institucionalidad del sector. 

Con el propósito de proveer datos de las industrias creativas en Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) dispone de una cuenta satélite de cultura y economía naranja en donde registra resultados de producción y generación de ingreso de las economías creativas, entendidas como las actividades que “generen derechos de autor y propiedad intelectual, como marcas y patentes”.  

Así, el valor agregado de las industrias creativas en 2018 fue 15.645 mil millones de pesos, es decir, el 1,8% del valor agregado total.  

Las industrias culturales (ej. editorial, audiovisual, fonográfica, entre otros) fueron las que más contribuyeron a la generación de valor agregado con 42,2%, seguido de creaciones funcionales (ej. medios digitales, software de contenidos, diseño y publicidad) con 34,2% y de artes y patrimonio (ej. artes visuales, artes escénicas, espectáculos, turismo, patrimonio cultural, material e inmaterial, entre otros) con 23,6%. 

Respecto al mercado laboral colombiano ligado a la economía naranja, el número de ocupados en estas actividades ha caído levemente en los últimos años, llegando a las 282.566 personas en 2018 . De hecho, en 2018 en 384 mil hogares había al menos una persona dedicada a alguna actividad perteneciente a la economía naranja, 2,5% del total de los hogares colombianos. El 42,5% de las personas se ocuparon en el subsector de artes y patrimonio y el 42,3% en creaciones funcionales. Las industrias culturales participaron con el 15,2%, pese a ser el subsector que más contribuyó al valor agregado de las industrias creativas. 

Conclusiones:  

Las industrias creativas cada vez son más importantes a nivel mundial y en Colombia, dado el potencial asociado a su riqueza cultural y su apalancamiento en las nuevas tecnologías.  

El Gobierno colombiano ha puesto en marcha planes y programas para su potencialización, que buscan generar más empleo y más producción. Sin embargo, persisten retos como lo extensa que puede llegar a ser su definición y por ende la dificultad en su medición, además de la ausencia de unas condicionales laborales equiparables a las de otros sectores para buena parte de sus trabajadores. 

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